La mañana de este viernes fue detenido de forma ilegal en el aeropuerto de la ciudad de Monterrey, Nuevo León, el director general de Grupo Vanguardia, Armando Castilla Galindo, en un operativo a todas luces arbitrario.
Fue cerca de las 10 de la mañana que elementos de la fiscalía de Nuevo León, con apoyo de la Guardia Nacional, detuvieron al director de esta casa editora, como parte de un procedimiento en su contra, hasta ahora desconocido.
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El Director General fue detenido por supuestamente no haberse presentado a una orden de notificación del Ministerio Público. Se trata de una acción orquestada, pues la aprehensión ocurre en la ciudad de Monterrey y no en Saltillo, donde el director es residente, lo que refleja la vigilancia constante que mantiene el poder ante el director.
Abogados consultados por Vanguardia, explicaron que la forma en la cual se dio el arresto es el clásico modus operandi de fiscalías que actúan bajo consigna “fabricando casos” de presunta rebeldía para poder arrestar a un ciudadano.
Esta detención se suma a una serie de acosos judiciales que se han presentado en los últimos años, en donde tanto el director general como Grupo Vanguardia han sido víctimas de una persecución desde los más altos niveles del poder.
Vanguardia ha denunciado de forma constante las presiones contra su director y este grupo editorial a causa de demandas desproporcionadas y abusos legales, mismas que se han intensificado hasta lo ocurrido el día de hoy.
Esta acción demuestra una vez más que la libertad de prensa es un obstáculo para quienes ostentan el poder político, el cual a través del acoso judicial trata de intimidar el ejercicio periodístico.
El director Armando Castilla Galindo y Grupo Vanguardia se han convertido en un objetivo directo de las más altas esferas del poder político, y es por ello que, frente a un ataque judicial coordinado, el único camino es la verdad.




