David Rojo
En esta ocasión la estampa de impacto con el Capulinero Negro. El hábitat que se pierde.
La hermosa ave negra y con su copete llevado por el viento
El Capulinero Negro percha sobre unas ramas.
Que grata estampa.
Pero, te impacta la realidad.
Entre la bella ave y las ramas con hojas verdes que parecieran extenderse por un mejor escenario en Cabo San Lucas, pasan cables conductores de energía eléctrica.
En fechas recientes publicamos la estampa del Cardenal del en medio de postes y de cables, cómo preguntándose ¿y los cardones?
Y antes a un pájaro Carpintero del Desierto picoteando ¡un poste de concreto!
Ahora el Capulinero Negro con cables por entre las ramas en las que percha.
Debería en Los Cabos, y en particular Cabo San Lucas, darse el pronunciamiento por áreas verdes que fueran oasis dentro de la expansión de la mancha urbana.
Hay vida aquí milenaria, ¡que no se pierda!
Hay vida aquí endémica, ¡que se conserve!
Al no ganar sólo lo gris, por igual se gana como destino turístico.
Que se asomen los del CCC, de la Asociación de Hoteles y del Fiturca, y que vean hacia afuera de las oficinas que ocupan en El Tezal lo que está pasando con sus vecinos aún de vida milenaria.
El concreto sigue golpeando.
Los cables con más kilómetros.
El destino turístico tiene tanto y tanta vida milenaria. Es un lugar extraordinario. Entonces, que por siempre sea extraordinario.