David Rojo
Una visión desde sudamérica al último rincón de los pinos en la región sudcaliforniana:
“Caracterización de un sendero para aviturismo en reserva de la Biosfera Sierra La Laguna, BCS, México”.
Investigación que comparten cuatro académicos con doctorados, tres de los cuales comprenden acreditada y reconocida presencia en la UABCS (Emer García, Miguel Ángel Ojeda y David Petatán) y el cuarto (Jorge Saúl Ramírez) con destacada y apreciada participación en la vida universitaria sinaloense.
La Universidad Externado de Colombia, en la Revista Turismo y Sociedad, Vol. 37 (2025): Julio-Diciembre, destaca:
“El ecoturismo, definido como una actividad que prioriza el adecuado aprovechamiento recreativo de los recursos y el respeto por las dinámicas y prácticas socioculturales de los residentes locales, puede contribuir al desarrollo sustentable mediante prácticas y acciones tendientes a la conservación ambiental, la biodiversidad y los valores locales (Pérez-Ramírez & Contreras, 2017). El turismo de observación de aves, conocido como aviturismo, se ha consolidado como una de las actividades ecoturísticas más relevantes y de mayor crecimiento en los últimos años en América del Norte (Qiao et al., 2023). Esto se debe a la inclusión de diferentes grupos sociales y a su interés por la conservación de la naturaleza —y los beneficios que aporta a la salud—, lo que la convierte en la actividades predilecta de muchos amantes del medio ambiente (Altieri & Nicholls, 2013; Scott & Thigpen, 2003). Como actividad ecoturística, el aviturismo constituye una alternativa económica viable para el fortalecimiento o la diversificación de las economías locales en comunidades rurales con potencial ecoturístico, dado que su implementación se enmarca en los servicios ecosistémicos culturales (Qiao et al., 2023).
El aviturismo, entendido como una categoría vinculada al turismo de naturaleza, centra su atención en la observación y el reconocimiento de aves en el destino que se visita, actividades que constituyen la motivación principal del turista. Esta modalidad de turismo, que se practica de forma más especializada en áreas naturales protegidas (ANP) ( Vázquez, 2015), ha cobrado relevancia en los últimos años debido a su capacidad para unificar el disfrute de la naturaleza con la conservación del medio ambiente e impulsar el desarrollo económico de las comunidades (Bonilla, 2024). Los avituristas o “birders” son considerados uno de los tipos de turistas más conscientes sobre la conservación de la biodiversidad (Hvenegaard & Dearden, 1998; Steven et al., 2015), motivo por el cual se argumenta que esta actividad es menos perjudicial que otros tipos de turismo de naturaleza. Según el Center for Responsible Travel (CREST, 2015), los observadores de aves se agrupan, principalmente, en cuatro clases, dependiendo de cómo desarrollan esta actividad: casuales, interesados, activos y calificados. Si bien los miembros de cada grupo comparten el interés por las aves, difieren en los servicios que requieren, ya que algunos suelen viajar en familia, otros se involucran más con las comunidades y su cultura, y hay quienes tienen como principal meta observar especies raras y endémicas para así aumentar su listado de aves avistadas (Scott & Thigpen, 2003).
Los observadores de aves dejan una importante derrama económica en el consumo de artículos especializados para esta actividad, así como en productos y servicios que adquieren en los lugares de visita (Scott & Thigpen, 2003). Entonces, en este contexto, un sitio es importante no sólo por el número de especies raras (Loiseau et al., 2020) o endémicas que posee, sino también por los productos y servicios que puede ofrecer a este tipo de visitante, cuyo consumo influye en la economía local. Pese a ello, las comunidades rurales a menudo se ven superadas por las demandas de los turistas. Además, enfrentan un desafío adicional: la barrera del idioma, dado que este mercado está compuesto, en su mayoría, por visitantes provenientes de Norteamérica y Europa (Lachury & Beltrán, 2022). A pesar de los desafíos que aún enfrenta la oferta de destinos para la práctica del aviturismo, tanto las plataformas digitales creadas para identificar y registrar especies como los sitios web de avistamiento de aves (como eBird y Naturalista, entre otros) han impulsado un aumento en el flujo de observadores en regiones rurales, prístinas y poco conocidas. En muchos casos, estas zonas no están preparadas para recibir visitantes ni para aprovechar los beneficios sociales y económicos que la actividad puede generar. Se requiere la integración de productos turísticos sostenibles, lo cual demanda investigación, diseño, planificación, capacitación e infraestructuras de servicios complementarios, con el fin de lograr un equilibrio entre la economía, la sociedad y el medio ambiente (Carrillo et al., 2017). México es un destino relevante en el mercado internacional del aviturismo. Este país ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en número de especies de aves, siendo 102 exclusivas de su territorio, lo que representa el 9 % de la avifauna nacional, cuya distribución se puede encontrar en las ANP (Erickson & Howell, 2001; Toledo, 2005). Las ANP desempeñan un papel primordial como fuentes de solución al problema del cambio climático, especialmente en lo relacionado con la mitigación y adaptación de muchas especies de flora y fauna endémicas, así como con la conservación y protección de aquellas que se encuentran bajo algún tipo de riesgo (Jones et al., 2018). De esta manera, las aves conforman el grupo de vertebrados más abundante en las ANP mexicanas, ya que las aves migratorias encuentran refugio, zonas de reproducción y otros espacios importantes en estas áreas, que son ecosistemas conservados y gestionados por las entidades competentes (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2021).
En México se han establecido 232 áreas naturales protegidas a nivel federal, distribuidas a lo largo de todo el territorio nacional (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas [CONANP], 2024). Estas zonas albergan una amplia diversidad de aves endémicas, lo que constituye un valioso atributo para el ecoturismo. Además, las ANP representan una oportunidad significativa para fomentar el desarrollo económico de las comunidades locales sin comprometer la conservación de los recursos naturales (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2003).
Para Leff (2010), el ecoturismo y el establecimiento de “senderos para la observación de aves” son alternativas sustentables para el aprovechamiento de los recursos de un territorio, por eso es importante su inclusión en los planes de manejo individuales de las ANP. Por su parte, Ortega Rubio et al. (2014) reconocen que las ANP están siendo amenazadas principalmente por factores antropogénicos, como las actividades extractivas e invasivas (p. ej.: turismo no regulado), que degradan ecosistemas que se pretenden proteger y ponen en riesgo a las especies que albergan.
En Baja California Sur existen diez ANP, las cuales comprenden diversos ecosistemas que van desde desierto a nivel del mar, islas y lagunas costeras, hasta sistemas de oasis, selva baja caducifolia y comunidades boscosas de pino-encino a 2000 m s. n. m.; estas últimas se consideran islas biológicas y reservorios de especies relictas. La reserva de la biosfera Sierra La Laguna (REBIOSLA), con una superficie de 112.437 ha, es considerada de alto valor biológico debido a sus especies endémicas —algunas de ellas con distribución restringida dentro de la ANP — y a sus servicios ecosistémicos (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2003). Destaca el componente avifaunístico, que es un gran atractivo para los observadores de aves por la diversidad y número de endemismos (tres especies y catorce
subespecies endémicas). En esta ANP se encuentran, por ejemplo, el cuitlacoche peninsular (Toxostoma cinereum), el zafiro de Xantus (Bassilina xantusii) y el junco de Baird (Junco bairdi), entre otras especies (García de la Puente & Cruz, 2015).
Los esfuerzos para incentivar actividades sostenibles dentro de la REBIOSLA comenzaron desde la creación de esta ANP (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2003); algunos han sido efectivos, pero otros no han tenido éxito ni han generado mejoras en la economía local. La falta de impacto de estas iniciativas ha incidido en una problemática persistente en la reserva: la emigración. Este fenómeno ha sido significativo, ya que ha provocado una disminución del 35 % en el número total de habitantes del territorio en un periodo de diez años.
Este proceso se atribuye a la falta de oportunidades laborales, así como a las limitadas posibilidades de formación educativa y progreso económico en la región (Rodríguez et al., 2017). En este contexto, la mayoría de los migrantes se desplazan hacia el corredor turístico Cabo San Lucas–San José del Cabo en busca de mejores condiciones de vida (Ojeda-Ruiz et al., 2018).
San Antonio de la Sierra es una localidad ubicada dentro de la REBIOSLA. Cuenta con un registro de 180 especies de aves que le otorgan un relevante potencial en el aviturismo; de estas, 17 son endémicas (Cantú et al., 2020). Otra característica por destacar de este poblado es su cercanía a la zona turística de Los Cabos, destino de gran importancia a nivel nacional e internacional, cuya ubicación estratégica facilita el acceso a la región.
Sin embargo, la falta de controles adecuados en los puntos de ingreso permite la entrada de visitantes no regulados. Esta situación no solo impide que se generen beneficios económicos para la población local, ya que no se realizan los pagos correspondientes por los servicios asociados al acceso a la ANP, sino que también contribuye a la exclusión de la comunidad en la prestación de servicios ecoturísticos (Rodríguez et al., 2017). Otras problemáticas encontradas son la presencia de prestadores de servicio irregulares, el desconocimiento de la capacidad de carga en los senderos, faltas al reglamento sobre la actividad de la ANP, el incremento en la generación de residuos, así como el desgaste de los caminos (Ojeda-Ruiz et al., 2018).
Por último, el aviturismo constituye una oportunidad para que los visitantes locales, nacionales y extranjeros revaloricen y ayuden a conservar la biodiversidad de la REBIOSLA y de San Antonio de la Sierra. Además, para el aprovechamiento sostenible de esta ANP por parte de sus pobladores, se requiere diseñar senderos aptos para practicar este tipo de turismo, una tarea que no solo implica delimitar las zonas de mayor aprovechamiento y posible éxito, sino también estimar las posibles limitaciones y calcular el impacto de la actividad con el fin de regularlo.
El diseño de senderos para aviturismo responde a la necesidad de desarrollar capacidades para el aprovechamiento sostenible de la REBIOSLA por parte de sus pobladores”.
En este despacho de Tecla 7/6 se comparte, además, la Guía de Aves de San Antonio de la Sierra, cuyos rancheros representan todo orgullo sudcalifornianos por ser cuidar de la vida silvestres, tal cual con uno de los senderos de aves de alto potencial en México.
En una jornada de avistamiento y registro fotográfico en el sendero de San Antonio de la Sierra se puede dar observación de decenas de aves; se reporta el registro de más de 130 especies de aves en este tan extraordinario sendero sudcaliforniano.
De la Sierra de La Laguna a México, al mundo.
Referencia.
Universidad Externado de Colombia
Revista Turismo y Sociedad, Vol. 37 (2025): Julio-Diciembre
https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/tursoc/article/view/10561
*García de la Puente Orozco, J.E. , Ojeda Ruiz, M. Ángel ., Ramírez Pérez, J.S. y Petatán Ramírez, D. 2025. Caracterización de un sendero para el aviturismo en la reserva de la biósfera Sierra La Laguna, BCS, México. Turismo y Sociedad. 37, (jul. 2025), 183–202. DOI:https://doi.org/10.18601/01207555.n37.07.
https://www.loscabosextraordinario.com/wp-content/uploads/2026/02/Guia-SAN-ANTONIO-BCS.pdf





